En tiempos donde el mercado devora ilusiones y los clubes más poderosos pescan a placer, Nico Williams ha elegido lo impensado: quedarse. El extremo español, joya del Athletic Club, renueva hasta 2035 y se ata a San Mamés durante 10 temporadas más. Un compromiso que no es solo deportivo, es emocional.
El Barça lo tenía entre ceja y ceja, pero los problemas de registro derrumbaron la operación. Y mientras en Barcelona se lamentan, en Bilbao celebran: el nuevo contrato incluye una cláusula de rescisión más alta (más del 50% respecto a la anterior) y un aumento salarial que blinda al jugador. Nico ha decidido ser leyenda en casa. En una era donde pocos jugadores priorizan pertenencia sobre cheques, el menor de los Williams desafía la lógica de un fútbol globalizado.
