Cuando el partido se moría y el golpe parecía inevitable, Manchester United encontró oxígeno en el último suspiro. En Londres, los Red Devils empataron 1-1 ante West Ham con un gol al minuto 97, evitando una derrota que los hubiera complicado en la pelea europea.
El segundo tiempo arrancó torcido para los visitantes. A los 50’, Tomáš Souček capitalizó un centro quirúrgico de Jarrod Bowen y puso en ventaja a unos Hammers que defendieron con el cuchillo entre los dientes, conscientes de su delicada situación en la tabla.
United empujó, pero sin claridad. El reloj avanzó, la ansiedad creció y el escenario parecía escrito… hasta que apareció el banco. En la última jugada, Benjamin Šeško, recién ingresado, definió con calidad un centro desde la banda servido por Bryan Mbeumo y silenció el Olímpico de Londres.
Un gol agónico, un punto vital.
Con el empate, Manchester United se mantiene cuarto con 45 puntos, sosteniendo su lugar en zona europea. Para West Ham, en cambio, el 1-1 es un castigo durísimo: suma 24 unidades, sigue 18° y cada jornada el descenso aprieta más.
El fútbol no perdona distracciones. Y anoche, West Ham pestañeó en el minuto 97.
