Empate 1-1 ante Selección de Marruecos en el Estadio Metropolitano, en un partido que deja sensaciones encontradas: ilusión por el juego… frustración por el resultado.
El equipo de Sebastián Beccacece mostró una versión intensa, agresiva, con presión alta y una identidad que empieza a tomar forma. Ecuador compitió, incomodó y por momentos fue superior. Ese es el camino.
El gol de John Yeboah al 48’ fue el reflejo de ese buen momento: ataque directo, convicción y eficacia. La Tri golpeaba primero y parecía tener el control.
Pero en la élite, los partidos no terminan hasta que terminan.
Y ahí apareció la desconexión. Marruecos empujó, insistió… y encontró premio al 88’ con Neil El Aynaoui. Un golpe tardío que expone una debilidad conocida: la falta de cierre en momentos clave.
Porque no es la primera vez. Ecuador compite bien, pero aún le cuesta sostener. Y ese detalle, mínimo en apariencia, es el que separa los buenos equipos de los que marcan historia.
Conclusión clara: La Tri ilusiona desde el juego, pero preocupa desde el resultado. Hay identidad, hay idea… pero falta carácter para cerrar. Y con rivales como Selección de Países Bajos en el horizonte, el margen de error se reduce.
