Cuando todo parecía cuesta arriba… apareció el carácter. La Selección de Bolivia reaccionó a tiempo y firmó una remontada que puede marcar su historia reciente: 2-1 sobre Selección de Surinam en el repechaje intercontinental rumbo al Mundial 2026.

El golpe inicial dolió. El gol de Liam Van Gelderen al inicio del segundo tiempo encendió las dudas y puso a Bolivia contra las cuerdas. Pero este equipo decidió competir, no resignarse. Desde la urgencia, desde la presión… y desde la fe.

El empate de Paniagua no fue solo un gol: fue un grito de rebeldía. Y cuando el partido pedía sangre fría, apareció Miguelito Terceros para asumir la responsabilidad y convertir el penal que desató la locura. Remontada, carácter y un mensaje claro: Bolivia sigue viva.

El equipo de Óscar Villegas entendió el momento. Supo sufrir, reaccionar y golpear en los momentos clave. No fue perfecto, pero en este tipo de partidos eso pasa a segundo plano. Aquí se trata de sobrevivir… y avanzar.

Ahora, el último paso: Selección de Irak. Un duelo que definirá si el sueño se convierte en realidad. Porque del otro lado ya esperan gigantes como Selección de Francia, Selección de Senegal y Selección de Noruega

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