Así también se construyen campañas. Barcelona SC volvió a demostrar que cuando el partido se rompe, cuando todo parece escaparse… aparece el carácter. Victoria agónica 2-1 ante Leones del Norte en el Monumental.
El inicio fue prometedor. Control, intensidad y un gol que reflejaba ese dominio: Jandry Gómez abrió el marcador al 35’ y parecía encaminar una noche tranquila.
Pero Barcelona no sabe ganar fácil.
El empate de Elian Pepinos al 49’ cambió el clima. El partido se volvió tenso, trabado, con más nervios que ideas. El Ídolo empujaba… pero no encontraba claridad.
Y cuando el empate ya se sentía como castigo, apareció el golpe que define equipos.
Jhonny Quiñónez, capitán y líder, en el 96’, sacó un remate que no solo valió tres puntos… valió desahogo, identidad y carácter. Gol agónico. Gol de equipo grande.
Porque ganar así no es casualidad. Es convicción. Es insistencia. Es no rendirse.
Conclusión directa: Barcelona suma, pelea arriba y demuestra que tiene con qué competir. Pero también deja una advertencia: no siempre habrá tiempo para salvarse en el último segundo.
