Era un partido para ganar. Sin excusas. Sin margen de error. Pero el fútbol, cuando se especula, pasa factura.

El Chelsea FC igualó 1-1 ante el Burnley FC en Premier League, por la fecha 27, y dejó escapar dos puntos vitales en la pelea por el título.

El inicio fue brillante. A los 4 minutos, Joao Pedro abrió el marcador tras una jugada que nació en los pies de Moisés Caicedo: conducción, pase quirúrgico de 40 metros entre líneas y asistencia final para el 1-0. Chelsea dominaba, controlaba y parecía encaminar una victoria sin sobresaltos.

Pero el partido cambió a los 72’. Wesley Fofana, ya amonestado, llegó tarde y vio la segunda amarilla. Roja y reconfiguración total.

El técnico Liam Rosenior respondió con un mensaje claro: proteger la ventaja. Ingresaron defensores, el equipo se replegó y el 4-4-1 fue una declaración de intenciones. Demasiado pronto. Demasiado evidente.

Burnley, que pelea por no descender, creció con espacios y fe. Y cuando se invita al rival a atacar, el riesgo es inevitable.

Minuto 92. Tiro de esquina. Cabeza de Zian Flemming. 1-1. Silencio en Stamford Bridge.

Chelsea pasó de controlar el partido a resistirlo. Y terminó pagándolo caro.

Con el empate, los Blues quedan cuartos con 45 puntos, igualando al Manchester United (con un partido menos), y ahora deberán visitar al líder Arsenal FC en una jornada que puede marcar el rumbo definitivo de la temporada.

Dos puntos que pesan. Dos puntos que pueden doler en mayo.

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