No fue una noche brillante. Tampoco una clasificación cómoda. Pero en los torneos de eliminación directa, lo único que realmente importa es seguir en carrera. Y Liga Deportiva Universitaria de Quito lo consiguió.
El empate 1-1 frente a Independiente Juniors obligó a definir el boleto desde los doce pasos, donde apareció un nombre que terminó robándose todos los reflectores: Gonzalo Valle.
El arquero albo fue el gran responsable de la clasificación. En la tanda de penales transmitió seguridad, respondió cuando más lo necesitaba su equipo y llevó a Liga a los octavos de final de la Copa Ecuador.
Antes, el partido había sido mucho más complicado de lo esperado.
Independiente Juniors golpeó primero con el tanto de Sciacqua y durante varios minutos hizo creer que podía dar uno de los grandes golpes del torneo. Pero Liga reaccionó a tiempo gracias a Fernando Cornejo, que igualó el marcador antes del descanso y evitó que la presión aumentara.
Después llegó el sufrimiento.
Noventa minutos no alcanzaron para romper la igualdad y todo quedó en manos de los penales. Allí apareció la experiencia, la jerarquía… y un arquero que decidió la historia.
Conclusión clara: LDU no convenció en el juego, pero encontró en Gonzalo Valle al héroe que necesitaba para seguir soñando con otro título. Porque las copas también se ganan sufriendo, y esta vez el boleto a octavos tuvo nombre y apellido.
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