¿Qué pasaría si alguien llegara a la presidencia del fútbol mexicano y dijera, sin filtros, todo aquello que muchos prefieren callar?
Eso fue precisamente lo que convirtió en tendencia al llamado “presidente de la Federación Mexicana de Fútbol”, un personaje que, en realidad, no ocupa ese cargo. La estructura oficial de la FMF identifica a Ivar Sisniega como presidente ejecutivo y a Mikel Arriola como comisionado presidente.
Pero la ficción fue suficiente para generar conversación.
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