La preocupación ya es evidente. Liga Deportiva Universitaria de Quito volvió a dejar puntos en el Rodrigo Paz y el 0-0 frente a Libertad FC terminó dejando una sensación mucho más cercana a la frustración que al alivio.
Porque un candidato al título no puede conformarse con empatar en casa ante un rival que pelea por salir de la parte baja.
Liga tuvo la pelota, tuvo la iniciativa y jugó gran parte del partido en campo rival. Pero otra vez apareció el mismo problema que persigue al equipo desde hace varias jornadas: la falta de contundencia. Mucha circulación, pocas soluciones. Mucha intención, escaso peligro real.
Y cuando los minutos avanzaron, el nerviosismo se hizo evidente.
Libertad entendió perfectamente el escenario. Se ordenó, cerró espacios y defendió con disciplina para llevarse un punto valioso de Quito. Para el equipo lojano, el empate sabe a premio. Para LDU, sabe a oportunidad desperdiciada.
El resultado golpea especialmente porque frena cualquier intento de acercarse a los primeros lugares y vuelve a instalar las dudas sobre el funcionamiento ofensivo del equipo.
Conclusión clara: Liga ya no solo sufre para ganar… ahora también sufre para generar. El empate sin goles expone una crisis de ideas y eficacia que empieza a pesar demasiado en una temporada donde cada punto perdido en casa puede marcar la diferencia.
