La crisis en Liga Deportiva Universitaria de Quito ya no admite excusas. Cambió el entrenador, cambió el discurso… pero los resultados siguen siendo los mismos. Esta vez, el golpe llegó en Casa Blanca, donde cayó 0-1 ante Leones FC y volvió a dejar una imagen preocupante.

El cambio de timón tras la salida de Tiago Nunes debía marcar un punto de inflexión. Sin embargo, el equipo mostró las mismas falencias: poca generación de juego, falta de contundencia y una preocupante incapacidad para reaccionar cuando está en desventaja.

El partido se decidió con el tanto de Mauro Luque, que castigó a Liga antes del descanso y silenció el Rodrigo Paz. A partir de ahí, los albos tuvieron tiempo para buscar el empate, pero nunca encontraron las ideas ni la claridad para romper el orden defensivo de Leones.

Y eso es lo que más preocupa.

Porque perder un partido puede pasar. Lo alarmante es que Liga transmite la sensación de no saber cómo salir del momento que atraviesa. El equipo perdió confianza, perdió contundencia y, por momentos, también perdió identidad.

Mientras tanto, Leones hizo exactamente lo que debía. Fue ordenado, aprovechó su oportunidad y defendió la ventaja con personalidad para llevarse tres puntos históricos de Quito.

La salida del entrenador no solucionó los problemas de Liga, por el momento. La crisis sigue intacta y ahora el desafío es mucho más profundo que encontrar un nuevo técnico. Los albos necesitan recuperar su fútbol, su confianza y el carácter que durante años los convirtió en protagonistas. Porque si no reaccionan pronto, el problema dejará de ser una mala racha y pasará a convertirse en una temporada para el olvido.

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